martes, 28 de mayo de 2019

Drogadicción



¿Qué otras consecuencias tiene la drogadicción para la salud?


Las personas adictas a menudo tienen uno o más problemas de salud relacionados con las drogas que pueden incluir enfermedades pulmonares o cardíacas, embolia, cáncer o problemas de salud mental.  Las radiografías de tórax y los análisis de sangre pueden comprobar los efectos perjudiciales del consumo de drogas a largo plazo en todo el organismo.
Por ejemplo, ahora es bien sabido que el humo del tabaco puede producir varios tipos de cáncer, la metanfetamina puede causar problemas dentales graves (conocidos como "boca de metanfetamina").
Además, algunas drogas como los inhalantes pueden dañar o destruir las células nerviosas del cerebro o del sistema nervioso periférico (el sistema nervioso fuera del cerebro y la médula espinal). 


¿El consumo de drogas causa trastornos mentales o los trastornos mentales llevan al consumo de drogas?

Las drogas y las enfermedades mentales con frecuencia coexisten. En algunos casos, trastornos mentales como la ansiedad, la depresión o la esquizofrenia pueden surgir antes de la adicción; en otros casos, el consumo de drogas puede desencadenar o empeorar esos trastornos de salud mental, particularmente en las personas que tienen ciertas vulnerabilidades específicas.
Algunas personas con trastornos como ansiedad o depresión pueden consumir drogas para intentar aliviar los síntomas psiquiátricos, lo cual con el tiempo puede exacerbar el trastorno mental y aumentar el riesgo de crear adicción. El tratamiento de todos los problemas coexistentes debe ser simultáneo.


Alcoholismo (adicción al alcohol): Consecuencias



El alcoholismo (adicción al alcohol) siempre tiene consecuencias. Pero no solo la adicción al alcohol produce daños en la salud, sino también el consumo regular de grandes cantidades, aunque no llegue a la situación de dependencia.
Como guía aproximada de un consumo seguro del alcohol, se ofrecen las siguientes cifras:

Las posibles consecuencias del consumo excesivo de alcohol incluyen:
·         Daños en el hígado: el hígado puede sufrir daños permanentes por el alcohol. Las consecuencias pueden ser hígado graso (esteatosis hepática), cirrosis hepática o inflamación del hígado (hepatitis alcohólica). Dado que el hígado de las mujeres metaboliza más lentamente el alcohol, sufre más daño que los hombres.
·         Daños en el cerebro: cada borrachera destruye millones de células cerebrales y, en menor medida, también la ingesta aunque sea moderada pero continua. Esto puede derivar en problemas de memoria, concentración y la capacidad de discernimiento. Posteriormente las consecuencias pueden ir desde un deterioro cognitivo leve hasta la demencia.
·         Inflamación del páncreas, el estómago (gastritis) o el intestino.
·         Cáncer: el consumo permanente de alcohol aumenta el riesgo de desarrollar cáncer en la boca, garganta, laringe y cáncer de esófago.
Como consecuencia a largo plazo del alto consumo de alcohol o alcoholismo pueden aparecer efectos negativos en la estructura de la personalidad. Los enfermos de alcoholismo son a menudo agresivos, irritables y depresivos.


Impacto familiar
El alcoholismo (adicción del alcohol) no es sólo un problema para la persona afectada, sino también para los miembros de la familia, amigos y otras personas del entorno.
Aunque no sean alcohólicos, suelen sufrir los efectos del alcoholismo más que los adictos mismos, especialmente al comienzo. Se preocupan mucho sobre la salud de los afectados y luchan con las cargas adicionales que la familia tiene que soportar, incluyendo, por ejemplo, dificultades financieras como resultado de la adicción al alcohol. A esto hay que añadir que deben asumir los deberes y responsabilidades que, de lo contrario, serían responsabilidad de la persona adicta, como la crianza de los niños o el sustento de la familia.
Las personas en esta situación suelen utilizar mucha energía para ocultar el alcoholismo al mundo exterior, poniendo las propias necesidades en segundo plano. Además, pueden sufrir diferentes síntomas, como insomnio, nerviosismodepresión o trastornos gástricos y, en el peor de los casos, incluso puede llegar producirse alcoholismo. Además, puede ocurrir que el afectado se retire del mundo exterior, por la vergüenza de que alguien pueda descubrir el problema de su pareja o familiar



                                               Autor: Redacción Onmeda  Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo